Como profesor de universidad siempre he considerado que se necesita de un tipo superior de cultura para no ser tragado por lo eternos cuestionamientos de los alumnos. Pienso que nunca es suficiente saber mucho, sino que siempre hay que saber más, por eso es que me gusta la lectura y que siempre trato es estar enterado de todo lo que pasa no sólo en mi entorno, sino en todo el mundo.
Uno de los ámbitos que me gusta desarrollar es el vocabulario. Creo que es bien sabido que las personas cultas tienen un vocabulario mayor principalmente gracias a la lectura. Ahora, no todo en la vida son palabras y a mis alumnos les enseño que como futuros periodistas o comunicadores su tarea principal es transmitir no impresionar. Recuerdo que hace tiempo escuché a un compañero de la estación de radio en la que trabajo decir en una sola frase las palabras Nosocomio y Galeno. Me quedé pensando en su significado y no fue sino hasta que llegué a la propia estación y consulté la página de la Real Academia Española que lo descubrí. Podría enviarlos a investigarlo pero prefiero decirlo ahora mismo, Hospital y Doctor respectivamente. Lo que mi compañero reportero quiso hacer fue impresionar a sus jefes y a la audiencia con su vocabulario, cosa que en radio es un delito mortal por la misma naturaleza fugaz del medio.
Otro ejemplo es la palabra Albornoz, misma que desconocía hasta que leí un libro que la mencionaba, resultó ser la bata de baño del personaje en cuestión, y su significado lo descubrí hasta que me eché un clavado en el diccionario.
En la clase de Producción Radiofónica en la Universidad, enseño a los alumnos la clasificación de la voz por su inflexión, ahí les enseño que la voz de Plata corresponde a jóvenes afables, en cada sesión tengo que decirles que la definición de Afable es Agradable, dulce, suave en la conversación y el trato. No por nada es cierto que el vocabulario promedio de los estudiantes de licenciatura es de no más 1400 palabras siendo la más utilizada la palabra güey, misma que si siquiera es escrita bien por la mayoría de las personas que la dicen.
En el semestre anterior en la Universidad en un examen parcial de la materia de Periodismo Deportivo una de las preguntas fue: “Define que es una hipótesis” de todo el grupo sólo uno de los estudiantes tuvo bien la respuesta.
Como padre siempre me he sorprendido cuando mis hijos dicen una palabra nueva, obviamente por sus edades, las metas de ambos son totalmente distintas, mientras para Iñaki cualquier palabra nueva es un gran avance, Diego me sorprende de repente con palabras que siento que son muy superiores a la edad que tiene.
Hace unas cuantas noches, mientras mi esposa vestía a Diego con su pijama para acostarlo, Diego nos sorprendió a ambos con una nueva palabra en su vocabulario. Mientras yo estaba en el cuarto principal vistiendo a Iñaki, Diego dijo:
- Mamá, tengo una hipótesis
Me levanté como resorte al tiempo que me daba un ataque de risa, me paré en la puerta escuchando la conversación
- Diego, ¿Qué es una hipótesis? – preguntó Laura conocedora del significado de la palabra.
- Ay mamá, pues una idea – contestó Diego muy seguro de sí mismo.
Si bien no es la definición verdadera de la palabra, Diego conocía la esencia de la misma, cosa que ninguno de mis alumnos fue capaz inclusive de contestar en aquel examen.
Lo que me intriga es saber de dónde saca Diego esas palabas que son muy avanzadas para un niño de cuatro años, bien tengo una hipótesis, creo que vienen de…
hipótesis.
(Del lat. hypothĕsis, y este del gr. ὑπόθεσις).
1. f. Suposición de algo posible o imposible para sacar de ello una consecuencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario